18 abril, 2011

El sexto dedo

Entré en el último instante, justo en el momento en que el director hizo su aparición. Tras él, un espigado violinista de melena desordenada. Aplausos para recibirlos. Me senté en mi butaca y saludé con una sonrisa a la chica que se sentaba a mi derecha. Eché una rápido vistazo al programa que llevaba en mis manos sudadas: Nemanja Radulovic, se llamaba el solista y el Concierto para violín y orquesta en Re menor de Beethoven, lo que iba a interpretar. 

Oí los primeros acordes de la obra de manera desinteresada intentando recuperar el aliento perdido por las prisas en llegar. Más pendiente estaba de acomodarme en la incómoda butaca y de secar mi sudor que de lo que estaba escuchando. Pero algo hizo que el guión cambiara. Un sonido me llegó desde el escenario. Se me cortó la respiración y busqué instintivamente de dónde venía la melodía. Quería agarrarme a ella para no soltarla. Quería subirme en ella y dejarme mecer. Ya no sudaba. No estaba cansado. Veía sus dedos deslizarse suavemente sobre el violín. No lo tocaba. Lo acariciaba. El arco era un dedo más. El sexto dedo de su mano derecha.

Pianos, fortes, mezzofortes,... Se entrelazaban pianos sublimes con pasajes enérgicos llenos de pasión. No nos miraba. Para él sólo existía la orquesta. Dirigía miradas de complicidad a violines y violas por igual. Hacía guiños y regalaba sonrisas a quienes le acompañaban en su viaje. Los animaba a sacar lo mejor de ellos, para así poder sacar lo mejor de él.

Acorde final. ¿Por qué terminó?. No quería que acabara nunca. Aplausos. Llovía dentro del auditorio. Público en pie. 


¡Bravo!, ¡bravo!. 


(Nemanja Radulovic es de los mejores violinistas que he tenido la oportunidad de escuchar. Lo más sorprendente es su juventud: tan solo 26 años. De procedencia serbia, colabora con las más prestigiosas orquestas a nivel mundial. Tiene ya algunos discos grabados con obras de Bach, Paganini, Beethoven y Sarasate entre otros. Si algún día tienen la oportunidad de verlo en directo, os lo recomiendo. Su puesta en escena es colosal. Transpira arte puro.)