15 abril, 2011

La Dama II

Le habían hablado de ella una y mil veces. Ahora la tenía allí, frente a frente. No dejaba de analizar sus movimientos, cómo se deslizaba de un lado a otro, grácil, ágil, etérea, como una sublime bailarina, embistiendo a diestro y siniestro contra todos. Era su turno, el sonido del fracaso se acercaba sigiloso y entró en sus orejas como si se tratase de una tromba desbocada. Se sentía observado, en el punto de mira. No perdía de vista su mirada. Sintió miedo, pánico; la dama había sufrido una terrible metamorfosis y se había transformado en un feroz caníbal. Sucumbió. Una única indolencia, dos palabras: “jaque mate”.

Texto: Xavier Blanco