10 septiembre, 2011

Amor con precio

Cerraste la puerta y sonó a bofetada. Me levanté, me asomé a la ventana y te vi perderte, decidida pero con la mirada clavada en el suelo. Quiero pensar que llorabas tras cada paso, que eras consciente de que me echarías de menos el resto de tus días. Que aunque el tiempo pueda con todo y encanezca los recuerdos, algo quedaría entre nosotros, algo del momento que acabábamos de vivir y de sudar. 
Quiero pensar que no, que es imposible que en cinco minutos estuvieras frente a otra puerta, sobre otro hombre, cobrándole lo mismo y dejando en sus oídos el mismo portazo definitivo que te hace comprar el pan de cada día.

Autor: Carlos Díaz González
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