26 junio, 2012

Ana Joyanes: "soy un ser privilegiado"

ENTREVISTA
La Esfera Cultural inicia una serie de entrevistas a los integrantes de su comité y colaboradores, de la mano de Antonio Guerrero, con el objetivo de ponerles cara y poder conocerles mejor. La Esfera también tiene rostro. Turno para Ana Joyanes.


Ana Joyanes
firmando ejemplares
A.G. Ser médico... es algo que siempre he admirado porque considero que hay ser valiente y ser valiente.... es algo que admiro mucho más: la entereza, la rectitud, la responsabilidad. Desde el punto de vista de la literatura la pregunta es inevitable. ¿Cómo surge la literatura en un mundo netamente empírico: como fuga o como compensación? ¿Todo está determinado positivamente? ¿Hay grietas indelebles en el sistema que crean la necesidad de reconstruirlo?

A.J. Ante todo, Antonio, quiero agradecerte que hayas ocupado tu tiempo conmigo.
Respondiendo a tus preguntas, en mi caso, la literatura es simultánea a la medicina, no sabría precisar cuál de estas dos necesidades vitales surgió antes. Probablemente, la literatura cumpla una función de fuga, pero no del mundo empírico y científico de la medicina sino, en general, del mundo que me rodea.
Espero que no haya nada determinado, la predeterminación es el mayor enemigo de la libertad, así que, no, no está todo determinado positivamente: somos nosotros quienes trazamos el camino.
Me interesa mucho la idea que planteas de reconstruir el sistema, de hecho, escribo para crear otra realidad, para cambiar el mundo. Es la gran prerrogativa que tenemos los escritores: modelar la realidad a nuestra voluntad, ejercer un poco de diosecillos.

A.G. Tengo algunos amigos del ámbito científico que son novelistas valorados. A veces pienso que la metodología y el sentido común pueden ser el mejor ingrediente a la hora de escribir una novela.

A.J. Mi postura ante el proceso de escribir es un tanto esquizofrénica. Escribo de forma
lineal, es decir, en el orden en que aparecerá en la novela, sin importar cuanto tarde escribir una idea que ha podido surgir meses o años antes. Sin embargo, jamás hago esquemas o guiones previos y no tomo notas de las ideas a desarrollar, aunque archivo cualquier dato que me pueda servir de documentación para la historia.
No obstante, coincido en que el sentido común y la coherencia, son básicos para crear. Incluso cuando se escribe en el ámbito de lo fantástico, como es frecuente en mi caso, los procesos deben ser lógicos y consistentes.

A.G. Hablando de novelas, tienes por ahí varias en el mercado. A mi me gustaría me hablaras de cada una de ellas y me contaras la génesis y desarrollo de las mismas.

A.J. En torno a cada una de mis novelas hay una historia diferente, un impulso que hizo que me lanzara a escribirlas.
La primera, “Lágrimas mágicas”, surgió de un reto que me lanzó una amiga, Lola Castillo, que había escrito un hermoso poema a su hija, “Lágrimas de Paula”. Cuando le dije que parecía un cuento, me retó a escribir uno basándome en el poema y esa misma noche nacieron los primeros personajes, Pemp, Rodontt, Juvel y Laraïssa, y una historia de aventuras, muy diferente de los versos originales, pero que conserva esas lágrimas de Paula y el amor que mi amiga Lola puso en su poema.
La segunda, “Sangre y fuego”, nació de mi necesidad de hablar de nuestra pulsión de inmortalidad, del amor, de la vulnerabilidad, del odio, a través de mi visión personal del mito del vampiro. Me gusta pensar que no es una historia de vampiros, sino una historia intrínsecamente humana, una historia de amor y pasiones, en la que casualmente, el protagonista es un vampiro.
“Sangre y fuego” me dio la oportunidad de visitar numerosas épocas, desde el s. II D.C. hasta el s. XXI y diferentes lugares, Roma, Alejandría, Londres, Sevilla… También me permitió crear personajes potentes, capaces de amar sin límite y matar por necesidad o venganza, de sufrir y gozar, de traicionar o de arriesgar la vida en situaciones límite.
Oscurece en Edimburgo”, la tercera, es muy especial. Tanto, que la escribimos 7 personas que apenas nos conocíamos. El proceso de escribirla fue apasionante, como explicó Amando en la estupenda entrevista que le hiciste, tanto por el reto que suponía escribir al límite, como por la dinámica que se estableció entre los escritores y los que nos acompañaron en el proyecto a través del blog.

A.G. Y del resto de tu biografía... ¿Por qué no nos cuentas un pequeño recorrido?

La autora nace en Jaén.
Actualmente vive
y escribe en Tenerife
A.J. Nací en Jaén, de donde salí a los 18 años para estudiar Medicina en Granada. De ahí salté a Logroño, donde viví casi cinco años y tuve la grandísima suerte de encontrar amigos de los que son para siempre. Después aterricé en Tenerife y aquí sigo, aferrada a una tierra y unos amigos (los amigos siempre salen a relucir, tal vez sean ellos los que le dan valor al lugar donde quieres estar) que me han hecho crecer como persona, como médico y como escritora. A la familia la tengo desperdigada, pero gracias a llevarla en el corazón, los aviones y a mi falta de pereza para viajar, no la siento lejos.
En lo laboral, soy médico de familia, pasé un tiempo en la dirección, para después regresar a mis orígenes y ahí sigo, trabajando en lo que me apasiona.
Además de escribir, ocupo mis energías en la radio, en el blog, en la revista, en los libros de relatos que genera el blog, en los talleres de expresión escrita y oral… y me encanta el deporte y los animales.

A.G. ¿Nos contarías las proyectos futuros?

A.J. Tengo en el horno una nueva novela, que es posible que se publique en los próximos meses, y estoy escribiendo otras dos novelas.
También está a punto de publicarse un libro colectivo de relatos, Historias Fonendoscópicas.
Por supuesto, todo lo relacionado con el blog entra dentro de mis proyectos. Es una prioridad.

A.G. El trabajo más reciente es: "Oscurece en Edimburgo". ¿Cómo fue para ti el trabajo colectivo? ¿Existen diferencias entre participar en una antología y crear una novela con siete personas?

A.J. El trabajo colectivo fue lo mejor de la experiencia de "Oscurece en Edimburgo". Jamás pensé que sería posible escribir con otras personas sin que surgieran tensiones y problemas de egos. Por el contrario, las relaciones que se generaron fueron fluidas y generosas y nos unieron como amigos.
Aunque eso no quiere decir que todo fuera sencillo. En absoluto. La presión para escribir fue mucha y la impuso no solo el tener que entregar el capítulo que te tocaba en el tiempo indicado, sino que dicho capítulo tuviera la suficiente calidad como para no decepcionar a los compañeros. Para mí eso fue lo más estresante: que no me podía permitir escribir cualquier cosa, porque cuando escribes de forma individual si bajas la calidad es problema tuyo pero cuando escribes con otros, afectas a todos los demás.
Por el contrario, cuando se participa en una antología, la individualidad sigue ahí, incluso cuando existe un tema que inspire los relatos, como es el caso de Historias Fonendoscópicas.

A.G. Desde tu posición es justo que hicieras un alegato para promocionar ese fantástico libro - con el que yo coincidiría-. ¿Qué tal si resaltas los logros conseguidos en el trabajo?

A.J. Con “Oscurece en Edimburgo” se rompen los moldes. El que hayamos conseguido escribir una novela íntegra y coherente sin acuerdos previos o durante el desarrollo de la novela, es algo que nos distingue de cualquier otra obra de ficciónn. Cada capítulo es un cliffhanger y la adrenalina te impulsa a seguir leyendo. El hecho de que esté escrito por siete personas estimula la curiosidad por observar los distintos estilos y enfoques, aunque pronto se difuminan. Además, es dinámico, entretenido, interesante, a veces divertido y no le faltan buenas dosis de violencia y de sexo. ¿Hay quien de más?

A.G. Además de ser médico eres una persona muy activa. Está bien, en este mundo de desméritos y de luchas tribales en las oficinas, que algunos nos tomemos la molestia de seguir luchando por la cultura, cuando la cultura debe suponer una forma de progreso ético. "La esfera cultural" y el entramado que tiene favorece a esa labor y devenir. En tu estilo de colaboración está la radio, talleres y etc. ¿Podrás contarnos como se produce ese contacto diario? ¿Cómo tejes las programaciones, tus índices, etc? Y sobre todo ¿qué supone para ti participar? ¿Te nutre como ser humano?

La escritora se considera
un ser privilegiado
A.J. Empezando por el final, soy un ser humano privilegiado por tener la oportunidad de participar en un programa como La Esfera, donde conocemos innumerables creadores, artistas, músicos, emprendedores, filósofos, poetas, escritores…, que nos transmiten sus conocimientos y vivencias. Efectivamente, la radio me nutre, me estimula y me hace crecer.
Participar en el programa es una de las mayores motivaciones para avanzar y para tener la ilusión de que llegue el martes.
Las programaciones las hacemos entre todos los que participamos, yo me ocupo de formar el puzzle, pero de una forma somera, porque cada uno de nosotros tenemos nuestra función y estamos deseando salir en antena. De índices, ni idea. Hacemos el programa y el resto corre de cuenta de la emisora.
En cuanto a La Esfera Radio, mi participación es más puntual e individual, salvo cuando grabamos juntas Inma Vinuesa y yo, con espacios cortos sobre blues o música africana o proponiendo algo de música, pero igualmente me motiva y apasiona.

A.G. Al indagar un poco sobre tí me he fijado en la capacidad que tienes para combinar palabras. Si debo decirlo todo me ha encantado. Veámoslo: ...textos ultracortos, haikus aparte, historias fonendoscópicas. - Extraordinario. Por eso eres la mejor candidata a ofrecerme dos definiciones: La mirada zurda y... El amor zurdo.

A.J. Aunque adoro las palabras, soy mala con las definiciones, demasiado estructuradas para mí pero, ahí van.
La mirada zurda es la que se esquina para ver otros ángulos de la realidad.
El amor zurdo… el que no pasa por la cabeza, víscera pura, radical.

Entrevista Antonio Guerrero
¿Más sobre el comité de La Esfera?, aquí