26 agosto, 2012

Me levanto como cada día...

Suena el despertador. Ducha. Desayuno. Café con leche. Tostadas. Con mermelada y mantequilla. Galletas Doradas de María. Un zumo natural de naranja. Leo el periódico que recojo de la puerta. Enciendo el ordenador y miro mi correo. Nada nuevo. La cuenta del banco. Siguen los seis ceros en mi cuenta corriente. Me visto. Elijo traje. Gris oscuro. A rayas finas. Camisa morada y corbata a juego. Zapatos negros brillantes. Preparado para el trabajo diario. Me miro al espejo. Un magnífico aspecto. ¡Qué bien me conservo, por Dios! Bien perfumado. Saludo al vecino que baja conmigo en el ascensor. Doy los buenos días a la portera. El coche. Un último modelo de Lexus. Soy feliz…

Tuuuuu Tuuuu Tuuuu Vaya por Dios… El despertador.

Me levanto. Ni me lavo. No tengo qué desayunar. ¡Vaya ojeras muchacho! ¡Estoy hecho una mierda! Vamos. Total qué más da.

Voy a pasar el día en la cola del paro.

Texto: José Francisco Díaz-Salado