14 octubre, 2012

Francisco Concepción: "no entiendo la vida sin un proyecto entre manos"


ENTREVISTA
La Esfera tiene rostro, seguimos publicando la serie de entrevistas que permitirán conocer mejor a sus integrantes. Turno para Francisco Concepción (FranCo), editor de La Esfera.


El escritor y editor,
Francisco Concepción Álvarez
Antonio Guerrero: Lo primero fue el verbo y después vinieron el mundo o los mundos o los hombres, incluso nosotros. En este caso que nos interesa apareció Francisco Concepción como integrante de "La Esfera cultural", una persona activa y trabajadora que siempre deambula por uno y otro proyecto. A mi me interesa de su biografía varias cosas. En primer lugar ese libro publicado del que me gustaría hablase un poco: "Oscurece en Edimburgo". ¿Qué ha supuesto para ti?

Francisco Concepción: Sería una obviedad decir que ha sido algo muy importante y gratificante. Pero no puedo decir otra cosa. En muchas ocasiones me adjetivan como iconoclasta y creo que en ésta, han acertado. Con Oscurece en Edimburgo traté/tratamos de derribar la idea de que el trabajo del escritor siempre es una labor solitaria, huraña y sinónimo de soledad. Oscurece en Edimburgo ha sido un trabajo de soledad conjunta, de respecto a las propuestas de los compañeros, de edificación sobre la creación realizada por el resto de escritores. Aunque parezca mentira, es uno de mis primeros trabajos en equipo, nunca se me dio bien trabajar en grupo, soy muy talibán -sonrisa-. Por todo esto que te explico y por mucho más, ha sido para mi una doble satisfacción que la novela esté hace tiempo editada y funcionando.

A.G. Oscurece en Edimburgo tiene una apuesta original: una novela escrita por diferentes autores. Hasta ahora, las antologías se habían hecho eco de ese tipo de esfuerzos pero siempre en la modalidad relato o poesía. Una novela... tal cual, nunca había sido fruto de una colectividad. Debo imaginar que el esfuerzo por trabajar en una sola línea habrá sido difícil. ¿Cómo surgió la idea y como fue la organización de la misma?

F.C. ¿Haz oído hablar que en ocasiones los astros se alinean de tal manera que acontecen cosas extrañas? Éste fue uno de esos casos. Planteé la idea entre algunos escritores, todos aceptaron. Algunos ni nos conocíamos personalmente y surgió la chispa. Desde el primer momento entendimos que teníamos que atar en corto nuestro ego de escritor y trabajar con un único objetivo: finalizar una novela. A partir de ese momento el proyecto nos engulló, nos cautivó y las 7Plumas fueron sola una, nuestra entrega nos llevó hasta el final de la novela. Disfrutamos mucho durante su escritura, existieron grandes dosis de respeto y amistad entre el grupo. Todos aprendimos de todos y la novela se benefició de lo mejor de cada uno de nosotros. El origen de la novela está muy bien explicado en el blog 7plumas.com y en el prólogo de la novela, que advierte que hay que leerla en su contexto.

FranCo, en La Esfera Radio
A.G. Sé que hay algún proyecto más. ¿Nos darías algún anticipo?

F.C. Francisco Concepción no entiende la vida sin proyectos. Sí que hay bastantes. En La Esfera Cultural seguiremos con nuevas convocatorias literarias, editando nuevos títulos, potenciando la revista con nuevas secciones y colaboradores. La Esfera Radio es una realidad y próximamente nos volcaremos en su difusión y en tratar de atraer nuevos colaboradores y nuevos escuchantes, no queremos oyentes. Pensamos también, desde hace tiempo, crear el club de lectura más grande y dinámico existente. Tratar de sacar un nuevo sello editorial (ya tenemos nombre), en el que sean los lectores los que seleccionen lo que se edite, siempre en papel, y sean parte del mismo. También se ha planteado en alguna ocasión, entre los autores de Oscurece en Edimburgo, que nos aventuraremos a realizar una nueva locura literaria, pero ya entre alguno de nosotros, estamos trabajando en una nueva novela, sobre la que informaremos en su momento. Personalmente, el principal objetivo que tengo, es mantener la ilusión cada día y que La Esfera Cultural siga viva, un proyecto complejo que se financia exclusivamente de nuestro bolsillo y que cada día cuesta más. Lo mantiene vivo las horas y la pasión que le dedicamos, y deseamos que se impliquen muchos más lectores, escritores y amigos. La puerta siempre está abierta. Resulta extraño que desechemos una proposición cultural.

A.G. Por lo que he visto en tu biografía siempre has sido proclive a lo literario. A mi me gustaría saber cómo surgió en ti esa inclinación y como la realizaste hasta este primer libro.

F.C. Antonio, podría decirte que llegué a este mundo con una semilla literaria incorporada, a la que el tiempo le regala simplemente agua y florece. No es mérito mío. A mí me cuesta regarla bastante y no cuido las cosechas. Escribo y dejo los textos en cualquier lugar: en varios ordenadores que tengo, en folios perdidos, en blogs... Tengo varios libros terminados y teniendo la posibilidad de editarlos, están durmiendo plácidamente.
La semilla de la que te hablo es muy agradecida, casi se mantiene sola. Espero que un día no termine por secarse aburrida de mis coqueteos con todos los palos artísticos. Me cuesta horrores tener disciplina para escribir. Soy una persona muy dispersa, estoy siempre en muchos frentes.

A.G. Fruto de esta actitud y aptitud tuya surgió la revista literaria La Esfera Cultural, que nos une. Y debo decirte algo con un gran cariño... Desde hace tiempo siento una gran curiosidad, lo confieso, sobre su origen. Una revista que sin duda promete y cumple todos los pronósticos de una sana y enriquecedora actividad cultural. ¿Cómo fue entonces? Esa sería la pregunta.

F.C. Antonio, si tu me confiesas una cosa, yo te voy a confesar otra: habitualmente y en cualquier situación, durmiendo, caminando, en la ducha... me vienen a visitar unos seres muy extraños que me meten en la cabeza ideas extrañas y proyectos a realizar y hasta que no los veo materializados no descanso. ¡Estoy muy preocupado! -aquí, Francisco, se parte de risa, destila ironía- Ahora en serio, lo que te cuento podría ser muy similar a lo que me sucede, no tengo una explicación. Se me ocurre o me lo proponen y lo concreto.

El escritor, a la derecha, con
algunos componentes del comité de La Esfera.
A.G. Luchar por un sueño es siempre algo sufrido, a pesar de las alegrías que a veces nos sorprenden. Lo justo, y dado que tu labor es extraordinaria como difusor de cultura, es que expreses el sacrifico que esa actividad conlleva.

F.C. El sacrificio casi nunca se ve, es un acto invisible, insonoro e incoloro. Requiere casi siempre emplear tu tiempo y dinero en “pro” de una idea. Es quitar de todos los proyectos la palabra “yo” y sustituirla por “nosotros”, de lo contrario no salen. Pero lo que peor llevo es que existan personas que aún piensan que, te enriqueces con lo que haces y que reclaman que les regales, que intenten cobrar por una ilustración, por una colaboración... No entienden que la cultura no se vende, nadie la compra, siempre ha estado subvencionada, es gratis. Todo circula por internet. Ni siquiera los propios autores quieren tener en formato impreso los textos en donde participan. Nadie paga por la cultura. La pregunta que deberían hacerse es ¿de dónde sale el dinero para concretar los proyectos? Nosotros tratamos de hacer literatura, difundir cultura, no hacemos magia. Esa es la parte más ingrata.

A.G. Desde el agradecimiento que sabes te rindo me gustaría proponerte un pequeño reto: una expresión. Y cambiemos un poco. ¿Podrías definir un nuevo término? ¿Qué tal: El sentimiento zurdo?

F.C. Podría darte una respuesta literaria, pero me voy a ir por el camino de la ciencia. Dicen, que el hemisferio cerebral izquierdo, es el responsable de transformar la información en palabras, gestos y pensamientos. Si a ello le unimos sentimiento, que es dominio del hemisferio derecho, creo que la expresión que propones, es la fórmula perfecta de la literatura. Sentimiento combinado con verbo (mecánica), quién de ahí beba, se convertirá en poeta, en juglar.
Antonio, un día cambiaremos los papeles y seré yo el entrevistador y tu me contarás que obsesión tienes con la zurda. Ha sido un placer y una encerrona, no me gusta figurar en ningún lugar. No he podido escapar.