30 mayo, 2017

La cometa

A ella(s)

Minutos antes de que vengan a por mí, pienso en ti. Corres por la orilla de una playa imaginaria. Sujetas los hilos de una cometa confeccionada con infinitos pañuelos de supervivientes del gran naufragio. Tu corazón late con fuerza muy cerca del seno ausente. Tu incipiente cabello desafía al viento. Ya es la hora. Te detienes. Observas cómo olas de batas blancas me conducen mar adentro. En silencio, escucho tu callada voz. Mi temor se desvanece. 100, 99, 98, 97, 96, 95… Respiro hondo. La brisa marina invade la atmósfera del quirófano. La boca me sabe a sal. Con pulso firme, practico una precisa incisión en la marcada zona de tu torso descubierto. Mi antigua cicatriz vibra. Un par de horas después, arribamos a tierra, victoriosas tras la primera batalla librada en aguas turbulentas. Me desprendo de la vestimenta quirúrgica. Restos de salitre brillan en mi escote, olvidado ya de pasadas ausencias. Frente al espejo, contemplo la melena que acaricia mis hombros y esbozo la sonrisa que un día dibujarán tus labios. Aún duermes sobre la cálida arena. Antes de que despiertes, te sueño reanudando la carrera con nuestro futuro prendido a la cometa.

Texto: Nuria Rubio González  

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¿Nos ayudas a hacer volar esta cometa? Queremos que vuele lejos, muy lejos, a cualquier rincón del mundo donde a una mujer le sea diagnosticado un cáncer de mama.
Somos dos mujeres ficticias (paciente/cirujana); fundimos nuestras voces y la experiencia de nuestra común enfermedad para hacerte llegar un mensaje de esperanza muy real. Si en algún momento lo necesitas, piensa en nosotras y en esta singular playa. Siempre estaremos aquí, afrontando tu incierto presente, trazando tu luminoso futuro…
¿Nos ayudas a hacer volar esta cometa? Tiene algo de ti, algo de mí, mucho de tod@s.